martes, 28 de abril de 2015

De los cigarritos de despues al wifi: la historia de Hedy Lamarr

"Cualquier chica puede ser glamurosa. Todo lo que tienes que hacer es quedarte quieta y parecer estupida"
Hedy Lamarr

Hedy Lamarr (1914-2000) fue una de las actrices más famosas de su época, no solamente gracias a ser una exótica morena en un mundo de rubias, sino también porque fue la primera actriz que simuló un orgasmo en pantalla en una película no pornografica, a la tierna edad de 18 años, con su cigarrito de después y todo! Aunque no fue esto lo unico en lo que fue una pionera, es más, toda su vida se pareció bastante a una película también.

Fue una pionera en todo, de hecho esta foto es de 1933, antes de que se inventara la gente desnuda


En 1933, después de la famosa escena de sexo, se caso con Friedrich Mandl, un fascista rico que organizaba fiestas en su casa austriaca a las que acudían Hitler y Mussolini, ignorantes de que Hedy provenía de una familia judía. Mandl no estaba muy contento de que su mujer fuese actriz, y ademas de perder mucho tiempo y dinero en comprar todas las copias que podía de las películas de Hedy para que nadie pudiese verlas, era un celoso de aquí a mañana hasta el punto de que no la dejaba quedarse sola en casa y la obligaba a acompañarlo a sus reuniones de tecnología militar con científicos y oficiales, en las que con frecuencia bromeaba sobre lo ignorante que era su esposa y sobre su incapacidad para entender los temas que allí se hablaban, lo que los llevaba a discutir abiertamente delante de ella sobre cualquier tema secreto. 


Pero Hedy no tenia nada de tonta, al contrario: era bastante inteligente, había empezado a estudiar ingeniería antes de decidir dedicarse al cine, y se interesó tanto por los temas de los que se hablaba en aquellas reuniones que aprendió todo lo que pudo mientras también planeaba como escaparse de su marido. Así, una noche lo convenció de lo que iba a molar que se pusiera juntas todas las joyas que tenía para asistir a una cena a la que los habían invitado, y una vez que llegaron allí, desapareció. A los pocos días, estaba en un barco camino de Estados Unidos utilizando para ello la identidad de una de sus asistentes. Y como todo en esta vida necesita coincidencias para ocurrir, adivinad quien iba también en aquel barco??? Pues Louis B. Mayer, el famoso productor de cine, fundador de la Metro Goldwyn-Mayer y gran fan de Hedy . No hace falta ni decir que a su llegada, ella ya llevaba firmado un contrato con la Metro gracias al cual empezo a trabajar con superestrellas como Clark Gable, Charles Boyer, Spencer Tracy o James Stewart. Aunque mientras todo esto ocurría, a ella no se le acababa la curiosidad científica.

Definitivamente no tiene mucha pinta de que te vaya a arreglar la conexion a internet


Poco después de llegar a Hollywood, se hizo muy famosa, pero estaba un poco frustrada por el hecho de que todos los papeles que hacía en el cine eran demasiado predecibles y esto la aburría, ya que siempre le tocaba el papel de la típica morena exótica tentadora de hombres. En realidad, se lo pasaba mucho mejor haciendo experimentos en casa que actuando, ya que habia puesto un taller en una de las habitaciones, en el que leía libros de ingeniería, dibujaba y diseñaba dispositivos como un semáforo que mejoraba a los que existían entonces. Así que en 1940, con los submarinos nazis atacando barcos llenos de gente que trataba de escaparse, Hedy empezó a pensar si podría hacer algo para ayudar, teniendo en cuenta su interés y todo lo que podría aprendido en aquellas reuniones con científicos y militares a las que iba en Austria. De esta forma empezó a darle vueltas a la idea de un sistema de comunicación secreto que guiase los torpedos con una frecuencia que no pudiese ser interceptada.

De todas maneras, todos estos experimentos e ideas se los guardaba para si misma... hasta que conoció a George Antheil en una fiesta. George era un famoso pianista y compositor de vanguardia que también hacia música para la televisión y para películas de Hollywood. Su composición mas famosa es el Ballet Mecánico, un "ballet" en el que las maquinas están en el escenario en lugar de bailarines humanos, moviéndose y haciendo ruido. Lo escribió para dieciséis pianolas (los tipicos pianos de los bares del Oeste que tocan solos), tres pianos normales, xilófonos, sirenas y hasta hélices de avión. Hedy y George enseguida se hicieron amigos gracias a sus intereses comunes y, tras sus conversaciones sobre ciencia y tecnología, Hedy empezó a pensar si, de la misma manera que las pianolas, de alguna manera, estaban "programadas" para tocar una nota después de otra, sería posible hacer lo mismo con las radiofrecuencias que dirigían a los torpedos. Dado que, en un mismo instrumento musical, la diferencia entre dos notas musicales es únicamente una diferencia de frecuencia, su idea tenía mucho sentido: en aquel momento era muy fácil interceptar la única frecuencia de la señal de control para hacer que los torpedos se salieran de su camino, y por lo tanto el uso de mas de una frecuencia haría las interferencias mas difíciles.

Así que pronto inventaron un sistema en el que tanto el transmisor como el receptor cambiaban de frecuencia simultáneamente, basándose en un mecanismo similar a una de las tiras que hacen sonar a las pianolas, diseñada por Anteil, y que de manera aparentemente impredecible cambiaba la frecuencia de las señales entre el centro de control y el torpedo, para que si alguien intentaba interceptarlas, no pudiera encontrarlas, ya que ni conocían la frecuencia en la que las señales se estaban enviando, ni en que espectro debían buscarlas. Es curioso que el rango de frecuencias elegido fue 88, que es el mismo numero de frecuencias (notas) de un piano, ya que generalmente tienen 88 teclas. Esta idea de los saltos de frecuencia llegaría a ser mas tarde la base para la tecnología que haría posibles el bluetooth, el wifi y el CDMA, que se usa en los teléfonos inalámbricos. El sistema fue patentado en 1942, aunque a Hedy Lamarr nunca le dio un duro.

Con esta patente a su nombre, Hedy intento unirse a al Consejo Nacional de Inventores, pero le dijeron que si quería ayudar en algo relacionado con la guerra, seria mejor que participase en una campaña para vender bonos de guerra, aprovechando su fama. Y ella lo hizo, así que durante unos meses se dedico a hacer apariciones publicas en las que llamaba a un hombre "cualquiera" que estaba entre el publico, tenia una conversación picantilla con el, y prometía darle un beso si los presentes compraban bonos de guerra. Una vez que se habían vendido los suficientes, le daba un beso al afortunado y el volvía a su sitio entre la audiencia... hasta la próxima vez, ya que siempre se trataba del mismo tipo.


Hedy Lamarr vivió 86 años durante los cuales tuvo tres hijos, se caso cinco veces, salio en mas de treinta películas... y puso las bases para una tecnología sin la que probablemente ahora no podríais estar leyendo esto.

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Mas sobre esta historia 

La famosa primera escena de sexo del cine -y probablemente tambien la primera escena del cigarrito de despues, en la pelicula "Extasis" (1933)

El Ballet Mecanico tal y como fue concebido originalmente: para acompañar una  pelicula experimental (1924) con cinematografia de Man Ray. 

1 comentario:

  1. Qué sorprendente y maravillosa historia. No solo fue inteligente sino que también fue valiente y consiguió demostrarlo. Algunas de la época y aún mucho después no lo lograron y se han perdido enormes potenciales de inteligencia femenina. Gracias por compartirlo.

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