domingo, 15 de marzo de 2015

De cómo la vida de relajo dio lugar al primer programa informático



Lord Byron no fue solamente un gran poeta y el responsable de que Mary Shelley escribiese “Frankenstein” y John Polidori “The Vampyre” (cuyo protagonista dicen las malas lenguas que era Lord Byron mismo), que sentó las bases de las historias de vampiros que se escribieron posteriormente, como “Drácula”. Fue también uno de los primeros fenómenos fan de la historia, causando largas colas en las librerías cada vez que publicaba poemas nuevos, e incluso desmayos e histeria cuando aparecía en público. Y a él le encantaba. También fue uno de los primeros famosos en recibir cartas de sus fans, en las cuales hasta lo invitaban a... bueno, cosas que no creo que quedasen muy bien escritas en una carta en el siglo XIX. 

La verdad es que nunca estaba necesitado de mujeres, experiencias intensas y diversiones. Pero sorprendentemente, o igual no, a él le gustaba una tal Anne Isabella que además de ser muy religiosa y estricta, amaba las matemáticas. Como todos esperaban, el matrimonio entre una señora tan seria y el vicioso de Lord Byron duró dos telediarios y se separaron después de un año, justo después del nacimiento de Augusta Ada (1815-1852), que sería la única hija al menos reconocida de Lord Byron. Fue él mismo quien empezó a llamarle Ada, que es como se la conoció toda su vida, lo cual era bastante inusual (los ingleses suelen tener dos nombres: el primero que es el que usan, y el segundo al que no le hacen ni caso; de hecho no conocer el segundo nombre de tus amigos es de lo más habitual). Y nunca se volvieron a ver desde que el matrimonio se separó, es más, Ada no vio un retrato de su padre hasta después de los veinte años. Irónicamente, terminaron enterrados juntos... 

Además de ir por ahí en plan despechado informando a todo el mundo sobre el comportamiento inmoral de su exmarido (que vamos, ni que eso fuera a sorprenderla, sabiendo con quien trataba), y con la intención de evitar la más mínima posibilidad de que Ada heredase la vida insana y relajada de su padre, su madre le impuso una educación muy estricta basada en la ciencia y la tecnología, que fue más que bienvenida. A Ada le fascinaba saber cómo y por qué funcionaban las máquinas, hasta el punto de que de pequeña llegó a diseñar barcos y máquinas voladoras. Y a los 19 años se casó con  William King, al que más tarde le dieron el título de Duque de Lovelace. Por eso la conocemos como Ada Lovelace a pesar de que esos nunca fueron ni su primer nombre ni su apellido. 


Y pensar que hoy en día nos quejamos por no tener secos nuestros vaqueros favoritos y tener que ponernos otros... Desde programas informáticos a salir de juerga con una pandilla de tíos, todo lo hizo con esta pinta. No me digáis que no tiene mérito. 

En 1833, uno de los profesores de Ada Lovelace le presentó a Charles Babbage, el Profesor Lucasiano de Matemáticas de la Universidad de Cambridge (para que os hagáis una idea de lo que eso significa, os diré que Newton, Paul Dirac y Stephen Hawking han tenido ese cargo; definitivamente no es algo que se le ofrece a cualquiera). Babbage era bastante famoso por su trabajo teórico sobre máquinas de calcular y por aquel entonces ya había diseñado (aunque no construido) dos tipos de máquinas: la Máquina Diferencial y la Máquina Analítica. La Máquina Diferencial funcionaría con sumas, mientras que la Máquina Analítica podría sumar, restar, multiplicar y dividir -de alguna manera sería capaz de hacerlo "todo", de manera similar al funcionamiento de los ordenadores actuales.  Él y Ada se causaron tan buena impresión mutuamente que pronto empezaron a colaborar y se hicieron muy amigos.


Las tarjetas perforadas


Ada Lovelace diseñó un método de tarjetas perforadas según el cual la Máquina Analítica de Charles Babbage podría calcular secuencias numéricas. Como ejemplo utilizó la secuencia de números de Bernouilli, pero solamente como una forma de mostrar que la misma máquina podría calcular cualquier función o secuencia numérica si se le daban instrucciones. Esto fue muy importante ya que con ello puso las bases para el diseño de máquinas cuyo funcionamiento se basara en símbolos e instrucciones más que en números. La Máquina Analítica habría funcionado con estas instrucciones si se hubiera construido, aunque solamente la Máquina Diferencial llegó a construirse en Londres en 2002. Por eso se considera a Ada la primera programadora y a su método el primer programa informático del mundo. 


Ada tuvo que ser una mujer muy interesante, sobre todo teniendo en cuenta que vivió durante la época victoriana. Primero debido a su educación e interés científico, poco habituales en las mujeres de aquel momento (no hay que olvidar que todo lo que hizo, lo hizo metida en un corsé!), y además porque no le importaba nada lo que pensaran de ella y de las relaciones que tenía con hombres que no eran su marido, desde Charles Babbage hasta gente como Charles Dickens y Michael Faraday con los que además se rumoreaba que tenía algo que ver... Por otra parte, le encantaba el juego , hasta el punto de que tenía un grupo de amigos en el que ella era la única mujer, dedicado supuestamente a crear un modelo matemático para apostar con éxito... y que terminó siendo un desastre  y la llenó de deudas. Pero qué más da, se lo pasó muchísimo mejor que lo que la sociedad le habría permitido de haberle hecho caso.

Murió de cáncer a los 36 años y ahora está enterrada junto a su padre.

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Más sobre Ada Lovelace

Más sobre las máquinas de  Charles Babbage

Qué son los números de Bernouilli -aunque la verdad, yo me quedaría con la idea de que son sencillamente una secuencia de números, no me apetece que el cerebro me eche humo durante dos días y es mucho más divertido echarse unas risas a cuenta de las cartas de las fans de Lord Byron.

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